Mi esposa la infiel

Mi nombre es Julio tengo 35 años, casado hace 5 años con Ester de 30 años, ambos profesionales, tenemos una hija de 3 años. Ester es una mujer muy linda, pelo castaño, pechos medianos con una cola que es sensacional. Mi mujer tiene un carácter muy fuerte, con convicciones religiosas y morales muy tradicionales. Se viste con ropas amplias y discretas. Nuestras relaciones sexuales son espaciadas y aburridas, a pesar que el tema lo hablamos no logré que aceptara sexo oral, y mucho menos sexo anal. Las discusiones se volvieron desagradables, por lo que decidí no tocar el tema y abocarme a mi trabajo. Empecé a viajar en forma frecuente ausentándome de casa varios días.

Al volver de uno de mis viajes, la noté muy cambiada, estaba mas alegre de buen carácter y vestía en forma llamativa y sensual, ropa interior muy sexy, realmente estaba espectacular, pero de sexo ni hablar. Respondió con evasivas el motivo de su cambio. También tenía salidas con amigos y compañeros de trabajo y volvía tarde por las noches. Me picó la curiosidad y decidí averiguar que estaba pasando, sobre todo cuando una noche veo que llega en el auto de un compañero de trabajo.

Un día me comenta que esa noche tendría una reunión de trabajo y que volvería tarde, le contesté que estaba bien y que por la tarde salía de viaje por 10 días. Salí de casa y alquilé un auto. Esa noche me ubiqué a una distancia prudencial de mi casa. A las 9 de la noche llega a casa el compañero de trabajo en su auto, se saludaron con un beso en la mejilla y se fueron a un restaurante. A las dos horas salieron del local y se dirigieron a mi casa. Esperé unos minutos y entre por la puerta trasera. Me ubiqué en unos ventanales del living y de mi dormitorio, no podían ver afuera por debido a las persianas, las ventanas de vidrio estaban entreabiertas y podía ver y escuchar. Estaban en el living charlando y tomando cerveza, otra sorpresa mi mujer no tomaba alcohol. Después de hablar de trivialidades, siguieron con temas de pareja y de sexo. El comentó que estaba separado que vivía solo, ella le contó en detalles nuestros problemas incluidos el hecho de no poder responder a mis requerimientos de sexo en todas sus formas, dijo que no sabía lo que era un orgasmo. El tipo estaba feliz. Decidieron bailar música lenta, el la abrazó y al son de la úsica la acariciaba y besaba en la cara. Hasta que buscó sus labios, ella se resistió, pero el la tomó por la cintura y la apretaba, con sus pelvis pegadas. Venció su resistencia y se besaban en forma salvaje, mi sorpresa seguía en aumento. Decidí seguir observando y no intervenir. La dio vuelta, y con su pelvis pegada a su colas, se refregaba y acariciaba sus pechos, le sacó la camisa y mientras besaba sus pechos, la levantó y la llevó a nuestro dormitorio, mi mujer estaba completamente entregada.

La colocó sobre la cama y la desnudó totalmente, el también hizo lo mismo. Me impresionó el largo y grosor de su verga, y mi curiosidad era mayor. Besaba y chupaba los pechos y mi mujer gemía diciendo cosas que no entendía, hasta que bajó hasta su concha realizándole una mamada que mujer terminó a los gritos. El se apartó con la cara mojada. Se colocó encima de mi mujer, tomando su verga la fregaba por toda la raja, mi mujer gemía y gritaba, nunca la había visto en ese estado. Le pedía que la penetrara. El se paró y sentó a mi mujer en el borde de la cama, tomo sus manos y las llevo a su verga, ella se resistió, pero el puso su verga frente a su cara, la tomó de la cabeza y puso su verga en la boca de mi mujer, ella torpemente empezó a chupar mientras el daba indicaciones, siguió chupando en forma desenfrenada, que el tuvo que apartarla para no terminar en su boca.

Se colocó de espalda en la cama y ubicó a mi mujer encima, sentada, ella fue introduciendo muy lentamente semejante verga, primero con dolor, hasta que se sentó de golpe y con un grito se la introdujo toda. Se quedaron quietos unos momentos y el empezó a moverse y mi mujer a cabalgar, mi mujer gritaba y decía cosas sucias, hasta que terminó en un orgasmo a los gritos. Se quedaron quietos unos minutos, el la colocó de espaldas y siguió chupándole la concha y el culos en forma alternada con las pierna arriba, mi mujer seguía terminado a los gritos. Hasta que la puso en cuatro, y seguía chupando la concha y el culo, me imaginé lo que venía. Metía su verga en la concha y le lubricaba el culos con sus jugos, hasta que empezó a meter su verga en el culo de mi mujer, de un golpe se la metió entera, mi mujer quiso retirarse pero la abrazó por la cintura mientras le hablaba. Luego ambos empezaron a moverse en forma violenta, hasta que ambos terminaron en un orgasmo a los gritos. Quedaron tirados en la cama, mi mujer parecía desmayada. El se levantó se vistió y se fue. Yo aproveche luego apara salir de mi casa.

Cuando volví decidimos separarnos, ella se fue a vivir con él, y aparentemente están muy bien. Moraleja: Cuando una mujer encuentra a la verga adecuada, no insistas, no vuelve.

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